mi voz era un silencio
tan parecido a una catástrofe
que no pude contenerlo
el silencio se trepaba a los ojos de sí mismo
trepados a su vez a las cosas que veía
el silencio y su andar yámbico que hipnotiza las caderas del ayer
donde me regalaste seis silencios más que me declararon la guerra
y me retorcieron la lengua para que fuera espiral o escalera
por la que suben ruidosas las palabras
tenemos la recámara del fusil/cargada de besos
voluntarios a pie de página /que quieren abrir fuego
ayer se nos traspapeló la noche
me trepé por ti
níspero inconsciente de mi boca
mientras dormías huí al confín de tus dominios
recelosa de no encontrar puertas
vi el vacío mientras un metro se cruzaba con otro
calcé un instante los zapatos del destino
nadó mi pie, ínfimo anfibio acalorado
que ve en las dimensiones de una gota
un océano de futuro exagerado
los granos de silencio que se esconden lejos del invierno
no sé dónde desarmar el corazón
si a estas alturas todo el mundo huye de las guerras
un beso puede significar más que un simple roce
sobre todo si no chocan los labios
sobre todo si los ojos del silencio te desean
buena suerte
te escribo
torpe y sencillo
como el hueso de la aceituna
más verde
te escribo a ti
calavera de los astros
indómito resquicio de universo
fantasma de mi nombre enrevesado
atípico retrato de la luz

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