azul metálico brillante
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azul metálico brillante
frente a la puerta de mi casa
todas las noches duerme un bocho
como una nube más en el cielo inmenso del asfalto
dentro de sus puertas llueve
sus cristales condensan la palabra vendaval y la desatan
un hombre sale y al salir cierra un paraguas y se dobla
camina con los tonos violentos de la noche volviéndose eco
el eco de su rueda es el frenazo
el eco de su pluma son las letras patinando borrachas en la blanca pista helada
el eco de su herida es una cicatriz sin agasajos
en la esquina se lanza en picado sobre un taco y celebra los ojos de la doña
la luna enciende un farol adentro de su pecho
abre una puerta que tal vez siempre debiera estar cerrada
las sombras de la noche hacen esquinas
y alguien desafina una metáfora
desde el balcón salto como un gato:
ser un rasguño en la historia de esta calle
es menos violento que ser yo tan despeinada
me enrosco en la boca de un borracho
duermo diez horas seguidas:
sueño con un tigre que me devora por dentro
y deja mi piel andando libre por el mundo
el vacío que vestimos las personas ciertos días
no es tan fácil de ver como un eclipse
pero se siente como el agua que baila en la sartén del olvido
el mismo tigre deja en un trigal amarrada en una espiga
la alegría del sonido del rasguño
todo lo que vive en este mundo rima con grillete, dice
se queda la vida afónica queriendo romper de palabra las cadenas
está haciendo frío
el tigre deja a un lado de la cama sus espinas
y me arropa
cobija en el cuenco de su boca las partes de mí
que dejó para más tarde
aún no sé si voy o si vengo, dice
tal vez sea hora de quedarme
el que duerme ahora es él
me levanto sin hacer ruido
me visto con su piel
y con sus rasgos más afilados
araño las paredes del sueño
día de muertos
el camino vuelve a tropezar con las misma canción
si el pie no supiera dónde volar no distinguiría las pisadas
el rey vuelve a ser bello como antes
vuelve su voz al mismo lugar del mundo
donde antes me amabas
rugen las sombras del motor de un niño
muerto, para robarle a alguien el pan de los mañanas
que al rato también amanece
y nadie recordará que fumamos el vacío
que a ciertas horas dejan las estrellas
calaveritas
calaveras negro chocolate
calaveritas
güerita
cómpreme un hueso
calaverita
las venas de un terremoto en el balcón se convierten en estrías de la piedra
mis dos abuelos me dictan remedios contra las picaduras de insectos
para que recuerden la certeza del fuego
el mundo gira sumido en un silencio sepulcral
las flores contienen la respiración
yo aprovecho para saludar a los muertos
que me cortaron el cordón umbilical
y los grillos son esa historia
que se repite siempre
las poetas del megáfono en el festival poesía en voz alta

19.00 hrs casa del lago
bosque de chapultepec
méxico df
un vestido nuevo para Marina

para Marina Ruiz
voy a vestir tu piel con una letra frágil como el lapislázuli
intenso acento que llevan todas las palabras
tu cuerpo que resuene cascabel de los desiertos
escucha siempre los latidos simples del tobillo sincero que te porta
dragón rojizo nevando soles sobre ciudad paraíso
a ti el tambor, la arcilla, el cauce
del ombligo donde escondes tus temores
volar pisando tierra firme da tanto vértigo
como volar en cruz sonámbulo pez de huesos luna
musa salada/ musa alada
marimba/ mar/ marina
soñé con un caballo
al día siguiente las calles de juchitán estaban cortadas por carros con caballos
y no se podía salir del centro en coche
entre esa multitud vi al caballo soñado
el mar y baricco
Sopla como siempre el viento del norte y la mujer se ciñe su chal violeta.
—Plasson, hace días y días que trabajáis aquí abajo. ¿Para que os traéis todos esos colores si no tenéis valor para usarlos?
Eso parece despertarlo. Eso le ha afectado. Se vuelve para observar el rostro de la mujer. Y cuando habla no es para responder.
—Os lo ruego, no os mováis —dice.
Después acerca el pincel al rostro de la mujer, vacila un instante, lo apoya sobre sus labios y lentamente hace que se deslice de un extremo al otro de la boca. Las cerdas se tiñen de rojo carmín. Él las mira, las sumerge levemente en el agua y levanta de nuevo la mirada hacia el mar. Sobre los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar "agua de mar, este hombre pinta el mar con el mar".
poeta
sueña con grullas
con estalactitas de celulosa derritiendo los cauces del jardín
y en su vida también las muertes aparecen
su amigo gato se murió al pie de la escalera
con él se echaba al sol en las tardes más felices
con él comentaba las carreras de motos y la llegada de turistas
pero se murió
y poeta hizo una piñata llena de maullidos
llena de palabras de perro que suenan a gato
y lloró
mamá la vio llorar y le compró un hueso más grande que el mundo
y le dio galletas y la llevó de paseo y le dio más besos de los acostumbrados
y papá le guisó carne y le contó de sus viajes y de cuando estuvo en la marcha verde
cuando yo volví poeta bajó las escaleras
y lo único que dijo al recibirme fue “miau”
y yo tuve que dejarla dormir en mi maleta todas esas noches
para que no la alcanzaran más arañazos de la vida
antes de irme rompimos la piñata
y ella me dijo:
“esta es la forma gigantesca de origami:
origami, corazón de gato”
luego reímos, porque el corazón aquel en vez de amores
escondía en sus orillas un pequeño y sencillo nombre:
poeta
origami I
quise por ejemplo nacer un día de lluvia
en que las gotas miedosas usen paracaídas
y tengan en la boca un verso nunca escrito de altazor
y quise también sembrar mis atalayas en lo más alto de las dunas
para desaparecer con el mal tiempo
huir, quise huir como huye el ladrido del perro en la tormenta
dejar de ser caparazón de un cuerpo blando
que apenas puede decidir dónde esconderse
pero lo que siempre quise más que nada
fue que reconocieras mi barquito de papel en una multitud
vestida de periódicos, arropada con letras de tragedias
anuncios por palabras y notas culturales
quise que lo reconocieras entre una multitud semejante a las manadas
que no dejan nunca a nadie atrás y no siempre el mismo va delante
me gusta
y que suden las verduras amándose hasta la muerte
me gusta el verde redondo de tus ojos aceituna
y el tono de voz que te nace al regañarme
como si estuviera reservado para mi oído atónito
que abre desmesurado la sorpresa
me gusta que te guste que me gusten las cerezas
y que yo aplauda al morder la primera del verano
y nunca se sacie mi sed de su carne roja
me gustan los astrolabios los astros de los labios
y los labios que pueden besar incluso
lo que vive por encima de los techos
los techos también me gustan
aunque ya no creo en ellos
volver a casa
volver a ver los rostros familiares encendidos como fósforos
el árbol de azahar
el amarillo insolente de la amarilla mimosa
caminar esas calles caminar la vida entera
sin haberme ido de allí
y en cambio me gusta tanto el mundo
y beber margaritas con estas gentes que me eligieron de amiga
y cantar como locos golpeando el techo de todas las madrugadas del centro
me gusta también el vértigo de lo desconocido
la esencia efímera de las palmeras con alma de dátil
y las casas de madera cuando crujen como si sus rodillas hubieran estudiado
los sonidos perfectos de la noche
me gustan las personas que me miran a los ojos
y no se asustan
de que también yo las mire
me gusta pensar que en el mirar dos caballos se cruzan
con una margarita en la boca, y por gustar me gustaría
que se fundiesen en un beso antológico
me gustan los personajes telenovelescos de Shakespeare
me recuerdan a los propios personajes de mi vida
que usan el limpiaparabrisas cuando se llena
de espuma de cerveza inofensiva
los títeres me provocan sentimientos encontrados
me encanta que los propios sentimientos se encuentren
en algún punto del camino aunque no sepamos nunca en cuál
me gusta viajar y que me viajen
tomar fotos de los ojos redondos de la gente
y descubrir tal vez lo que de verdad están mirando
y me gusta que los tacos sean palabrotas
y tacos de comer y tacos de ojo
me gustan los cuentos donde todo es posible
y los sueños que se dejan soñar sin atreverse a despertarte
y el pan tostado con mermelada de fresa o zarzamora
me gusta decir zarzamora y acordarme de mi abuelo
que me enseñó tantas cosas de su mundo sordo de hilo
me gusta esperar aunque no me gusta esperar ni que me esperen
a menos que llegue en tren
o que me haya perdido en el laberinto de mi pelo
y me gustan las horas felices en todas las partes del mundo
que decretan un segundo para que la gente sonría al mismo tiempo
y los gajos de sus corazones cactus se pinchen unos a otros
para sentirse aún más vivos después de deshojarse
y la calima que alborota la arena y la despeina
y los camellos que me miran por encima del hombro
y el mar rompiendo el malecón con la profundidad de su conciencia
el horizonte y todos los ojos que lo buscan mordiéndome
y por eso también me gustan los vampiros
las islas y su condición
solitaria de fiesta
me gustas tú y que lo sepas
sin necesidad de escribirlo
y me gustaría huir al fin del mundo
pero tengo miedo
y no me gusta tener miedo
porque sé cómo llegar
pero no cómo volver
tierra adentro
llevo tu marca en la raíz del pelo
tatuaje secreto que me distingue
como una de tus creaciones
así no voy a ningún lado
imposible escapar sin comenzar
a desear otras cosas:
deseo el mar, la espuma
y el legado del náufrago
que se ahogó tierra adentro
los que nunca duermen
para jane
1.
ayer un pirata se cruzó en uno de mis cuentos
me preguntó por ti, me preguntó por los cofres que había escondido en tus dos ojos
y yo sólo supe decirle que los diera por perdidos
que los cofres locos, henchidos del hechizo de tu verde
se habían abierto a sí mismos
para mostrarte sus tesoros
aquel hombre levantó el parche de su ojo terco
me invitó a saltar
y yo salté porque cualquier excusa es buena
para lanzarse a un abismo que en principio no nos pertenece
aunque será nuestro si es necesario
el atributo de lo oscuro es que se lleva bien
con los que celebran célebres las doce en el reloj
y sienten de repente un nuevo nacimiento en sus arterias
“navégame”, me dijo el hombre centrado en mis lunares
acosando la forma que tengo de decir ciertas palabras
que sólo pueden desteñirme si quiero volar
y son mis alas la excusa perfecta para lanzarse a algún abismo
volar hacia abajo buscando la altura del ojo del venado
repaso los apuntes de mi historia mientras caigo
me susurra al oído un apuntador que ve cosas
en las que yo creí no estar
aunque luego encontré pistas
que me situaron en esa escena del crimen
a un kilómetro de sangre de mí misma
2
en todas las madrugadas que danzamos diminutas
sobre los mil y un gramos de arena del sol
estás tú sentada valiente y decidida a ponerle hielos a la noche
a enseñarle a todos la canción desesperada de los que nunca duermen solos
aquella vez que llegamos tarde a las estrellas
y exprimimos la absenta de las horas
perdimos los relojes, un zapato, una mentira
no sabría decir por qué todas las lunas me acuerdo más de ti
y de tu risa haciendo imprescindible en Bombay la negrura de tu pelo
sortilegio azabache donde el viento descansa los veranos
y si yo tuviera que elegir sin pensar un milímetro de mundo
sería de seguro el que acecha tu sombra desmedida
para no tardar más de dos segundos en cruzarnos
y que tú me digas alterando el pulso mágico de las palabras
“hay que irse de aquí “ y nos quedemos
3
tengo una confusión de mapas en el cuero cabelludo
un alud de raíces que pujan alto por quedarse en algún sitio
dónde está el lugar en el mundo
del corazón nómada que se hincó de rodillas
para besar la tierra?
están ardiendo los pretéritos y no saben conjugarse las manzanas
hay un pánico profundo debajo de la lengua del silencio
que teme lanzar su latigazo sobre el mundo y dejarnos mudos de deseo
el sol en tu cuerpose sentía un profanador de templos
4
malgasto los espacios vacíos de mí misma
que suelo rellenar con los restos de algún charco en el que bailó un niño
en el que bebió una rana que tal vez quiera ser bailarina
pero no sé
me estoy sobrevolando
dejo atrás el rastro del pájaro fonema
que cantó la canción de la chica más linda del pueblo
y no era yo
7 de septiembre nuboso
la mujer que vive en el corazón de todas las enredaderas
no recibe cartas donde pone
que su propio corazón está enredado
en los músculos del tiempo
la retahíla de amaneceres
que esperó aquel pájaro
para besarla
el latido del corazón
con la simple presencia
de su pico)
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan señores serios
que les miran las piernas a las letras
y alguna dice “señor no mire tan adentro que ahí
de repente yo guardo secretos, señor no busque que tan solo
encuentra quien yo quiero”
y los señores serios
que se acuestan entre los versos
cierran un poquito los ojos
susurran casi tan solo para sus adentros “no estoy mirando”
pero les miran y no dejan de mirarles las piernas a las letras
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan prostitutas sonrientes
que agarran de la mano a las vocales
y buscan en sus tramos más redondos
un mundo con silencio y menos voces
que griten en el patio del colegio
palabras que no suenan a infancia:
debajo de la falda de la escuela
se duerme muy despacio una vocal
que ahorca con sus labios el futuro
entre los renglones
a veces entre los versos
se escribe una vida paralela
al margen de los ojos de este mundo
que no siempre usa lentes y se peina
se pone un vestido de domingo
y sale a pasear por las orillas
el cruce no es cuestión de los caminos
buscando y rebuscando en las tinieblas
los ojos de esta noche que se estira
agarra dulcemente los acentos
hace con ellos la arena de los mares:
por favor, devuélveme el desierto
entre los renglones, a veces entre los versos someto a un interrogatorio a las palabras, les pongo una luz directa al fondo de la cara, ato su cuerpo frágil a una silla, las dejo sin comer y sin agua, les tapo los oídos para que sólo se oigan a sí mismas, les pregunto, les reclamo como si entendieran el idioma que se escucha que no se corresponde siempre con lo que se dice
por eso
y porque desear es arder en una hoguera que aún no está encendida
esto es un poema de desamor
el pájaro fonema
el espacio que mis ojos se dan a sí mismos no deja de ser escaso cuando llueve
incluso ahora que los gatos vienen a preguntar por ti
y nadie entiende su lenguaje inacabado de rasguños
entre las uñas, el mar, la cicatriz, la hendidura asomada de los peces
es la carne de la arena
la sangre de la espuma
la arteria del barco que decide naufragar en corazón ajeno
como si fuera un mal de este siglo el creer que sí
que sí se puede
aunque a veces no
no te dejan
hoy perdí la mirada de un gigante que buscaba de cintura para abajo
una razón de más para no enamorarse del silencio increíble de las nubes
cuando les rozan los pezones los aviones
que no importa de dónde son ni de dónde salen ni a dónde llegan
para dejar en ellas la misma sensación de equilibrista
el mismo deje en sus labios sentidos
como un paracaídas que no se abre aunque sepa cómo
los versos reúnen a la gente: fuego estéril que calienta
la membrana interna de las vocales inseguras de su eterna amistad con los grillos
a veces las simples palabras alimentan alimañas
que viven dentro de nosotros mismos y no se sacian
ayer pensé en ti tan profundamente que bajé hasta el fondo de mis fallas
para ver si ahí seguía tu cadáver para ver si podía revivirte una vez más
y preguntarte todas esas cosas que no quiero saber por si acaso ya las sabía
estoy tan ensimismada en otro mundo que pierdo el catalejo
pirata era la forma que tenían tú de echar de menos los tesoros
que escondimos en el fondo del mar más cascabel
aquel que tiene pegado al labio el sonido de todos sus ahogados
préstame la llave que abre la panza del disgusto
el soneto que certero clava su pico en lo que no cicatriza
préstame algo, por favor, que no sé de ti más que el recuerdo
y eso, no siempre basta
no censures la boca del que come
el ojo del que llora
el llanto del que ríe
no censures
la cesura de la vida
el canto indivisible del pájaro fonema
que viene a cantar todas las noches
en la no ventana del no cuarto
de mis cuatro paredes de cardumen
detrás del biombo
hay lluvias que se prestan al llanto
silenciado cañón en boca de esta ciudad
todas las noches son un túnel de metro
donde se esconden los gatos a llorar
para que nadie sepa que sus lágrimas
también son torpes pájaros salvajes
también son niñas que se acercan
al borde filoso de esta hoja para cortarse la coleta
todos los días me caigo por lo menos una vez del árbol rojo
lastimo mis rodillas y se me mueve el corazón de sitio
detrás del biombo la luna se esconde a comer sushi
y tiene pequeñas muertes que le dañan los ojos
y le hacen ver un mundo lluvia pegado en el espejo de algún baño
pienso en todos los animales que vienen a hablarme en tus poemas
despeñándose entre tus versos:
derrapando en el deseo que tienes por comerte el mundo
un elefante me dijo que detrás del biombo de bambú florecen cactus
y que una pequeña salamandra envuelta en una nube de polvo
vendrá a contarte el secreto de los ojos rasgados de la noche
que habla el lenguaje onírico de lo que nunca duerme
cruzó por mi mente un peatón
y yo no estaba preparada
cruzó el peatón los dedos
y ellos no estaban listos
la vida es tropezar y no caerse
es caerse y no lastimar el suelo
pero dejar las marcas precisas en el cuello
para poder decir que te mordió un vampiro
tengo una cicatriz en la parodia de mí misma
que a veces sangra
yo siento palpitar un corazón profundo
que no le pertenece a mis arterias
hoy te vi
y luego tuve que buscarte en mi zapato
me pareció reconocer tus ojos que gritaban desde el fondo del desierto
y no me asusté
el fondo del desierto está oscuro
y lleno de raíces que quieren que te quedes ahí
pero tiraste piedras y supe que te conozco de antes
entonces quise aprender a descifrar
el hueco de la lluvia en donde nunca cae
y el misterio de las caras que se hacen conocidas
pero salió una salamandra de mi sombra
y yo me desperté en otra ciudad
hermano lobo
consiénteme la pena resbalosa del labio
quémame la tristeza ilusa del colmillo
mordiendo como látigo la carne del mundo
salvaje arroz, hermano
follaje inaccesible de tu voz
recostada en el alféizar de la selva
cuando llueve el día en nosotros
y nosotros somos para él
dardos filosos en su espalda muda
tus huesos cantárida de los que sufren
lobo arropado por los sueños de la luna
lobo endémico de los errantes
isla desierta de sí misma
para ti hermano lobo
recojo el esqueleto del fonema
parto para ti las palabras con cuchillo
y les beso el corazón a las vocales
este instantáneo y silábico lamento
está contigo
hermano lobo
y con tu aliento desgarrado
que hace sonámbula a la selva
que hace selvático al sonámbulo
caminante torpe de nosotros mismos
que usa nuestros ojos y la boca
para desplazar con tanto aliento
tanta pena
las palomitas de maíz
en la mesa de la cocina hay un recipiente cóncavo lleno de palomitas de maíz
las palomitas de maíz tienen un funcionamiento distinto al de los demás pájaros:
ellas vuelan cuando nacen
si tienes la suerte de ver su llegada al mundo
y te fijas lo suficiente
sabrás que también sonríen
pero ahora están ahí
mágicamente perplejas
en la transparencia del plástico
separadas del cielo
yo quiero que vuelen
que se peleen por las nubes
que desnuden el azul a picotazos
para ver si es verdad
la vida más allá de los vivos
la caja de zapatos
tengo una caja de zapatos llena de libretas y tengo más libretas en otras cajas y en otros sitios y tengo unos zapatos nuevos que me mandaron por correo aéreo, así que podría referirme a ellos como los zapatos que llegaron volando y al aterrizar escondieron sus alas para no provocar malestar en aviones y pájaros
últimamente escribo mucho sobre los pájaros de la conciencia y pienso en hitchcock sobrevolando todas sus películas, atravesando la escena como atravesamos las camas, como cruzamos los puentes, como caminamos a veces queriendo pasar a la hora justa por el lugar preciso para cruzarnos con alguien a quien tal vez le pase lo mismo y sonría al sentir la caricia de la coincidencia
tengo una caja de zapatos llena de libretas, releo las libretas y me encuentro con palabras colocadas de otra forma que dicen otras cosas y que aún no pasé a limpio
pasar a limpio qué es
1. es cuando estás sucio y te bañas
2. cuando adelantas a alguien conocido como “limpio”
3. es cambiar de hoja los escritos, los poemas, los días, es cambiar de hoja la vida, colocar en otro sitio las cajas de zapatos, por ejemplo
hoy se me llenaron los ojos de palabras, mientras comía sopa se me cayeron al plato y degusté la famosa sopa de letras, que no te hace más lista pero sí más feliz
es extraño el mundo, extraña la casualidad que nos hace creer a veces que alguien mueve los hilos, somos extraños en una caja de zapatos buscando la salida, somos el hombre que observa la escena y nunca la atraviesa, somos el que la atraviesa
el que abre la caja y se sorprende, el que la deja siempre debajo de la cama, el que la usa para hacer tapas de libretas
hoy aprendí a creer en la calabaza y aunque parezca una tontería es importante
la supervivencia depende de creer en cualquier cosa, depende de la risa, me dijo una alumna hoy, y esa alumna abrió su caja de zapatos y nos contó un latifundio de su vida en el que un hombre se atravesaba sin permiso y le robaba su cuerpo, y luego sonrió como si a pesar de todo ella de veras hubiese buscado el principio del mundo para que nadie le borre la boca
algo está cambiando dentro de las cajas de zapatos:
el corazón que late se empieza a ver en el cartón
26 de agosto despejado
Una hoja está a punto de marchitarse y caer,
y yo soy la única persona del mundo que lo ve.
Aún soy pequeño y no entiendo muchas cosas,
pero le prometo que vivirá siempre en mi corazón.
Jimmy Liao, Hermosa soledad, en Bárbara Fiore Editora.
tierras de cristal
Despacio. Despacio, como si estuviera caminando sobre una telaraña.
Despacio.
Como la carcoma.
Seguía preguntándose si alguna vez lo perdonaría.
621. Demonios. Ángeles malogrados. Bellísimos, sin embargo
El musgo. Eso es: el musgo.
(...)
Deja que se queme esa vela, no la apagues, por favor. Si me quieres, no la apagues.
Se acordaba de todo, pero no del nombre. Se acordaba incluso del perfume que llevaba. Pero no del nombre.
...que si a uno le preguntaran, de qué color es el cristal, este jarrón de cristal, por ejemplo, de qué color es, y él no tuviera más remedio que responder, responder con el nombre de un color...
Pero ésa era la última frase del libro.
Una carta que uno espera de hace años y luego un día llega.
(...)
Lo he oído perfectamente. Eso era un grito.
-En último caso, se podría incluso acortar un poco esa chaqueta. Si no es más que una cuestión de unos centímetros, se podrían hacer un par de retoques...
-Ni pensar en acortar nada. Con el destino no se hacen trampas.
Pekisch y la viudad Abegg , sentados en el porche, uno frente al otro.
(...)
Nevó. Sobre el mundo entero y sobre Pekisch. Un sonido hermosísimo.
-En último caso se podría incluso alargar un poco esa chaqueta. Nada más que un par de centímetros, así, a escondidas...
-Ni pensar en alargar nada. Con el destino no se hacen trampas.
Pehnt y Pekisch, de pie, sobre la colina, mirando lo más lejos posible.
(...)
1901. Sexo. PRIMERO quitarse las botas, DESPUÉS los pantalones.
(...)
Y, sin embargo,
si por ejemplo se pudiera en el mismo instante, justo en el mismo instante, al mismo tiempo - (...), ver volar una carcoma, tocar el musgo, (...), abrir una carta que se espera desde hace años, (...), acordarse de un nombre olvidado, leer la última frase de un libro, oír un grito, tocar una telaraña, (...), perdonar a alguien nunca perdonado...
Alessandro Baricco, Tierras de cristal, en Anagrama.
poema de la rodilla
yo estaba allí
cuando dijiste “fugaz”
y se estrellaron en el cielo
todos los pájaros de la tarde
desde entonces
estoy intentando reponerme de mí
hago cosas que me hacen parecer otra persona
inquieta descubro parecidos entre mi cuerpo y una hormiga
y tiemblo de pensar que tal vez alguien me aplastó y no lo supe
2.
se cierran las puertas
se abren los caminos
el invierno llegará hasta todos
como una enfermedad pacífica
sobre la que colgarán todos los puentes
(alguien caminará por ellos
simplemente temeroso de caerse al frío)
3.
llevo toda la semana escuchando las mismas canciones incompletas
y buscando una que sólo sea para mí
a veces necesitamos cosas que sólo sean para nosotros
y nos completen esos órganos vitales que funcionan mal
una cucharadita de azufre pá cuando el corazón sufre
una ramita de perejil si no podemos dormir
un trozo de carbón para calentar el pulmón
y un hilo por si perdemos el camino
yo tengo una caja de secretos donde guardo botones
y bolsitas de té
te lúrico
te trico
te merario
te mazcal
pero a veces las palabras no dan sabor
y es fácil perderse en el azúcar
llevo toda la semana escuchando canciones incompletas
y buscando una que sea sólo para mí
podría pasarme así toda la vida
4.
ayer me caí
y todos mis deseos se concentraron en mi rodilla izquierda
que se hinchó de orgullo e incluso cambió de color
estuve esperando toda la mañana
para caerme frente a una farmacia
sé que mi cuerpo está enfadado
y por eso se cae de mí
como a veces el alma se te cae al suelo
como si estuviera buscando su arete favorito
pero ayer en el piso
me esperaban la dureza de la vida
y una hormiga que se me enredó en el pelo
como a veces tú te enredas en mi cuerpo
cerré los ojos
y me ví en una cazuelita de barro
acurrucada como un frijol de olla
que busca su lugar en el mundo
cerré los ojos
y vi que alguien abría la cazuelita
me encontraba y ponía la misma cara
que cuando encuentras un billete perdido
la hormiga me miraba
abrí los ojos y la hormiga me miraba
5.
pensé que ayer el invierno se abría paso en mi memoria, que venía bajando de los astros para regalarme las palabras incómodas de los caídos, pensé que una broma hambrienta del destino venía a cebarse en mí
y vinieron a mi mente las mismas canciones incompletas que estuve escuchando en la semana y la hormiga las tarareó para mí, sólo para mí
difícil es
difícil es el mundo ciertos días en los que solo quiere sol solitario hechizo de las brujas que abandonan las escobas detrás de las puertas para que sólo lleguen las visitas más hermosas y siempre sea una fiesta que acaba de llegar y está a punto de irse donde los invitados ríen sin parar acunados en el cielo de su campanilla que suma y sigue buscando amaneceres que rechinen los dientes y reclinen los cuellos y bailen agarrados de la mano alrededor del árbol de pomelo que una noche se subió en un tacón aguja y voló hasta el infinito para dejar de ver hormigas y ver fueguitos
difícil es el mundo ciertos días en que alguien acaba un libro y es como si se le acabara la vida porque quiere quedarse a vivir allí para siempre y suena el teléfono y le chillan y dicen que el mundo es difícil ciertos días porque ella no está o está mirando o porque mira bajo y mira el suelo y en el suelo un charco es un océano que se cruza de un salto
el mal ya está hecho
mientras los dioses discuten sobre mí
y sangran silenciosos granadas
sobre el fonema más acuoso de mi lengua
no hay por qué huir
si la verdad decide por nosotros
e instalada en nuestro propio corazón
se escapa por los polos opuestos de este mundo
y tal vez nos sobrepase sin saber
que también con espinas en el cuello
se puede respirar, aunque te ahorquen los fantasmas
y la lluvia esté asustando tus pulmones
tenemos miedo desde ayer
fundido con las ganas de hacer amor desmesuradas
y no nos importa decir que somos frágiles como el caparazón de la tortuga
sencillos como el sendero que sigue el copo de nieve en su descenso a los infiernos
estoy tratando de mantener la calma
aunque si la calma quiere irse es porque no está tranquila
le sobramos como sobran las mantas para el frío con el calor de la mañana
no escuchamos solo lo que se pronuncia
lo impronunciable está latente en cada cosa que palpamos
amamos el mar porque nos duele tanto infinito concentrado en una sílaba
que no seremos capaces de morder nunca
me salieron al paso dos grúas que confundí con molinos
las esquivé con un martillo que les recordó su infancia
me salieron otra vez los dientes con los que mordí la primera manzana
los que hundí en el primer cuello los que se me cayeron de vergüenza
sellé con besos una partitura sucia donde escribiste tres veces mi nombre
pero ahora estamos pluviosos
sencillos
milimétricos
asustados
tremendos
nos quitaron el asfalto
y tanto sol se pega a la suela en la garganta
tengo dejavús
mamá, me duele
como le duelen a la rosa las espinas que no sangran
estamos lejos de hacernos grandes
y los gigantes de mi sombra desmedida
hablan con los pájaros de mi conciencia
la ciudad contrajo sus pulmones
estornudó sobre las pieles sensibles de este mundo
y amaneció con la boca tapada por los besos que no se dieron
por los besos que las patrullas detuvieron en las calles
y encerraron en los calabozos sin derecho a abogado
y la ciudad cerró su ojo sobre el centro como una burbuja protectora
para que el beso estuviese a salvo en alguna parte de su cuerpo
y yo caminé por esas calles como si la huella del beso
fuese una herida que yo siempre quise tener en mi vientre
caminé de puntitas para no dolerle a nadie
porque dentro de mi hay alguien que camina mis calles
como si la huella del beso fuese una herida
que siempre quiso tener en su vientre
y camina de puntitas para no dolerme nunca
están desubicados los fonemas desde ayer
y la gente abarrota los supermercados buscándolos
en el arroz en los frijoles en las papas en los chiles
y van a los restaurantes que están cerrados a preguntar por ellos
hay pandemia de no abrazos
de no labios al viento enrevesado de los rascacielos
a no hacer de la mano embajadora del saludo
histérica la concesión a lo desconocido
la gente huyó de la ciudad
se saltó la cuarentena
y nos dejó a unas pocos
con tantas ganas
de respirar a cielo abierto
que esterilizamos
los labios con cerveza
y nos creemos mariachis encendidos
el tráfico ahora es sólo cosa de los corazones
la contaminación ya no viene del caos
y los pocos que quedamos –millones-
apagamos la tele y prendemos las velas
que dentro de nosotros mismos son tan sabias
que nos dan calor y no nos queman
poesía sin tapabocas

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Participa.
No hay miedo que venza a la creación.

























