Bienvenida

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Para mi Valiente Valentina, mi sobrina que acaba de llegar al mundo.



A esas alturas del invierno yo ya había resucitado tres veces y sólo se me notaba en el tono tierra del esmalte de uñas. Avanzaba por la vida como un guerrero que quiere pasar desapercibido para los animales miniatura. Un ejército de pitufos me pisaba los talones. Un gato pronunciaba mi nombre con tanta perfección que empecé a llamarme de otra forma. Fue así como aprendí a andar de nuevo. Fue que me nacieron otros dientes de leche y nuevas torpezas postmodernas que me acompañarían siempre los domingos. Un buen día volví a bailar bajo una lluvia de aerolitos verdes. Una carretera varada en medio de tu pecho, con mil destinos por delante y un invierno por detrás encañonándonos con un frío desterrado al que juramos no volver. Me tocabas y yo ardía como un sol que lo puede todo. Y volamos como en una canción que desata sensaciones de proximidad al infinito. Efímera eternidad la del abrazo. Poderoso silencio es el adiós cuando deja las noches pobladas de deseos primitivos y sueños de diseño. Poderoso silencio el que se calla como una nube de terminas que pulveriza una esquina del corazón. 

Polvo de estrellas. 

El conspirar del universo a espaldas de los tejados de las nubes. Un río de sílabas escapando calle adentro en el ladrido de un timbre. Los colores se tiñen de costumbre y aún así  siempre sorprenden, siempre esconden algo nuevo en ese mirar profundo como el caminar de un minero.


Un eclipse de luna al que bautizamos de otra forma presagiaba la valiente llegada de la niña ojos de noche. Me latía un corazón en cada poro. Me bailaba la sangre con ritmo de marimba. Mis pupilas buscaban en cada cosa que miraban una nueva forma de hornear la conciencia. El mes apuntaba maneras de amaneceres nunca vistos y prometía cosas mágicas que estaba dispuesto a cumplir. Diciembre era un estado de fuegos artificiales. El País de Peter Pan lleno de hornos y de árboles tiernos como croasanes recién hechos. Una carretera de cuento que sólo puede llevarte más lejos que el horizonte. Un infinito tatuado en el reverso de un beso. Era el acento de las mareas jugando a me quiere no me quiere en la orilla de una playa de botones de arena.


No te habíamos visto nunca y ya te queríamos para siempre.

Una sensación térmica de felicidad embargó al universo mientras yo lloraba de alegría.


Hágalo usted mismo

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El poder de la idea
(Poema collage)



Esta unión es otro síntoma
de cómo las fronteras entre los besos fugaces y las frases a medias
se pueden guardar en la nevera. Todo es química.
Sigues regalando chocolate del fondo del mar
mientras yo voy en las nubes y sin ver nunca.

Habíamos invertido muchas horas, días, semanas, meses enteros.
Habíamos declarado la guerra al ángulo recto.

El poder de la idea: hágalo usted mismo.

El Capitán tuvo razón
en intentar descifrar lo indescifrable
en cualquier ferretería de barrio.

Mira el mar
y las nubes y la vida pasando por delante.
El resto es cristal, el resto del mundo.
Cierta costumbre de gastarnos nuevas bromas.

Lo que me atrae es la curva libre de origen francés
como desde hace tanto tiempo, como desde hace un siglo
y esas cosas que no están sujetas a la escuadra y al cartabón.

Érase un fabricante de sueños de hormigón armado, un poeta espacial:
por si acaso, había salido corriendo. Podías oír cómo su corazón latía más fuerte
dejándote todavía sediento de respuestas a todas las preguntas sobre el cómo y el porqué.
"¿Llevas buena música?", le pregunté, "Nuestra vida está a punto de comenzar".

Es como cuando abres tus ojos por la mañana y ves a un ser querido o el mar
o un jardín con un árbol y un columpio y juguetes rotos de niños.

Hasta las cosas más fáciles tienen que aprenderse una primera vez.
¿Cómo se pica un ajo? ¿Por qué llora la cebolla? ¿Qué diferencia rehogar de freír? ¿Hogar de reír?

Todos estos eventos acústicos
niños paseando bajo la lluvia
un horno de pan
algo que está más allá del miedo
el lado más lúdico y canalla
el placer de compartir la vida de alguien
obsesión de curvas
un poema.

¿Qué más decir?

Aquel agosto tuve que empadronarme en la piratería.

Andariegos somos

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Desde hace meses no sabemos nada de ti. Mandamos postales sin remitente buscándote por todas partes. Arrojamos botellas de cristal al mar con mensajes tipo "Estamos en temporada de sardinas, ¿tú dónde estás?". Y nada. No perdemos la esperanza porque las cosas que no se ven  nunca sabes dónde están. El mundo sigue siendo un tablero enorme, un juego de parchis donde nos comemos unos a otros. Desde que te fuiste han pasado muchas cosas. A veces me siento al lado del jardín donde enterramos a Poeta e imagino que comemos cerezas y un yogur de vainilla. En esta parte del mundo los yogures de vainilla dejan a las cucharas tristes. Luego se les cae la sopa. Los fideos en el suelo se vuelven locos y fingen ser figuras geométricas señalando el camino hacia un lugar importante. Los lugares importantes son aquellos a los que siempre se puede volver, los que te envuelven de lejos, los que te revuelven de cerca.

Ayer llovió. La lluvia fue un escándalo de gotas secándose antes de tocar el suelo. Isla bailó descalza. Ahora duerme en el sofá a rienda suelta. Llevo toda la noche leyendo el pasado. Revisando cosas que escribí cuando mi nombre significaba otros jardines. El oasis de mi ojo derecho es un desafío para el izquierdo. Me siguen preocupando los domingos. Gasto el mismo número de pie. Tomo tanto café como antes. Y sueño con megáfonos. Todas las azoteas, los tejados y las antenas de las casas me recuerdan a Ciudad Paraíso. Allí la fruta era una bendición, los amigos una fiesta y el amor un delicioso plato de frijoles.

Estuve toda la semana pensando en trenes. El carbón de lo que pienso podría alimentar una locomotora. Los transportes públicos y yo seguimos haciendo piña. Cuando no hay lugar para el raíl hay que echarse a andar. Andariegos somos y en el camino nos encontraremos. Un día diré "Por ahí llegas".

P.d. Echaba de menos escribir. Ya me estaba quemando el infinito.


el señor lobo, pomelo y saúl

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a las funciones de la feria del libro me acompañan el señor lobo y pomelo

pomelo va a su aire: está enamorado, es elefantástico, les dice palabras bonitas a las fresas para que se pongan coloradas y vive debajo de una flor de diente de león

el señor lobo me hace tanta compañía que semanas después aún sentiré su presencia protectora, lo buscaré inconscientemente a mi lado al salir con isla de paseo, iré a la compra y meteré en el carrito sus yogures favoritos, pasaré dos veces la tarjeta de la guagua, pediré dos cafés: uno solo y otro con leche y dos madalenas

pero el señor lobo ya no estará porque se ha ido en misión especial a despedirse de saúl, a darle un abrazotote de mi parte y a decirle que aquellos cuentos, que aquellas risas, que aquel encuentro... que este coincidir en la vida fue todo un lujo y que lo echaremos tanto de menos que las fresas se ponen coloradas con solo pensarlo

abril elástico

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este mes de abril elástico, sencillamente insomne, desmemoriado, endémico
astrolabio esdrújulo y lisérgico
palabra invierno el frío de este malestar es como un mosquito estudiado


pasan de largo lobo lópez y los peces, lobo lópez y tres camaleones despistados
que me buscan en un campo de guerra
esta batalla que se libra de mí, se libra en mí, libra de mí un día par, un día paz, un día por semana
me descansa


me arrodillo y beso el suelo isla
furtivo caparazón que me cuelgan

una vez fui una lenta tortuga

otra vez al principio de un cuento que apunta maneras de fábula

todo es tan distinto a ti, tan distante a aquel camino que se bifurcaba en infinito
este ocho horizontal que peca cama de agua


el mar y esos fonemas de sal/ sol tus rayos son pronombres
yo soy un sujeto, sujétame la lengua que yo llego al fondo de nada


y la nada se ahoga en peldaños

alguien toca la aldaba de un corazón despellejado
los lobos siempre buscan un sabor conocido
un sabor lejano que persiste, insiste, dura
como una fruta que se cayó del árbol
para tocar el cielo de un paladar


pedalear ahora es lo que toca
 

Poema en la luna majorera

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poemaenlalunamajorera@gmail.com

Andando

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Dibujo: Sabela Díaz/ Texto: Eva Cabo

En el aire y no

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Hay cosas que no tienen que ver con el nivel mínimo de estudios.
El vuelo de aquel pájaro, por ejemplo, suspendido en el aire  y no
suspenso por picotear las preguntas de su compañero. Nosotras
peleando por migajas número. Un afán esférico por llegar más lejos.
Llegaba Alejandría con sus ojos pluma. Su faro iluminando noches
enredadas en las piernas de un vestido. Gemía un acordeón
mientras bailaban los pies de página. Ir. Venir. Multiplicar el fin
del mundo. Restarlo. Dime quién es mi superior que me quiero quejar.
"Por encima de ti, dices, hoy solo hay estrellas.
"


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