los fantasmas de tu bolso (poema de transportes públicos)

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1.

yo viajé en autobús
triste
como un bonsái
que aprende a tocar la guitarra
en la madera de su tronco diminuto

y feliz como un pan
que acaba de salir del horno

de la isla uno puede irse en avión
en barco
o nadando

en esas tres ocasiones
me besó en la nuca
con su aliento volcánico

me tatuó unos labios gruesos
de señora de comunión que no te gusta que te bese
de señora de comunión que besa tu  infancia
porque ella también es una ínsula extraña

el avión me aterrizó en el campo de estrellas
llovía
ahora  no entiendo cómo alguien que cuenta chistes de gallegos
no se moja cuando los pronuncia
chapotear en un charco es como estar en casa

subí a un tren rumbo a la ciudad de la muralla

la casa  de papá estaba tan vacía que agarré mis cosas
y corrí a dormir a otras camas de agua

el corazón se hace pequeño como un chicle

allí me despedí de otras gentes que pusieron otra cara
y lloraron de otra forma

me fui con un bolsillo lleno de mar y otro de lluvia


2.

aquí cabe trescientas veces mi ciudad de piedra
desde la torre de babel busqué
trescientas lunas como trescientos soles
el monstruo del armario se enamoró otra vez de mí
y tuvimos que dormir con la luz encendida por su culpa
pero a las visitas les dijimos que yo tenía miedo de vivir
porque la gente que tiene miedo de vivir no asusta

dibujé dos fantasmas en la comisura de sus labios
amaneciendo sobre la ciudad dormida

traía yo un tranvía clavado en un pulmón
llena de pasajeros sin raíles

es una cosa rara
pero yo nunca vi al transporte hacer de público
nunca lo oí aplaudir
ni corear las canciones de su grupo favorito

pero yo viajo en un metro que no mide
viajo en pecera de peces sin aletas
en trolebuses que le llevan la contraria al sentido
y como dulces azucarados que pican


3.

en el metro
un día
la mitad de mi cuerpo fue vagón
y la otra andén

me atravesaron los fusiles de la gente
su prisa
su sueño
me atravesaron su corazón
y los cristales que un muchacho
llevaba clavados en la espalda

me rescataron unas manos
que tal vez no vuelvan a tocarme nunca

luego en la calle
todos los taxis dieron vuelta a la derecha
en el mismo punto de la avenida
porque querían ser pasajeros de un poema

abrí mi bolso
para que se mezclaran
con los fantasmas que te heredé
de aquel verano
y caminé como si supiera
a dónde van mis pasos

2 pájaros en el árbol:

viernes dijo...

qué lenguaje más limpio pisando por la cotidianeidad... :)

el árbol rojo dijo...

mil gracias, viernes, por tu tiempo y tus comentarios, abrazote!

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